Spa Neuquen

Masaje de sonidos

El sonido es vibración y la vibración es energía. El cuerpo humano es también energía vibracional, a veces nos encanta quedarnos en la playa escuchando solo el ruido del mar y de las olas. Otras veces en la montaña rodeada por el canto de las aves o simplemente oír alguna melodía que nos apacigua y reconforta. Somos como instrumentos musicales y como todo instrumento debemos estar afinados correctamente para estar en armonía.

Así como un instrumento bien afinado acaricia los oídos, los masajes con sonido acarician el cuerpo la mente y el alma.

El masaje por medio del sonido es esencialmente  un proceso de profundidad interior que nos invita a escucharnos y a entrar en contacto con todo nuestro ser. Es también un viaje a estados sutiles de conciencia.

Cuando nos sentimos mal, estresados, cansados, recibimos una mala noticia o simplemente padecemos un malestar físico como una indigestión, nuestros cuerpos energéticos físico, mental emocional y espiritual entran en disonancia. El masaje de sonidos lo que hace es afinar nuevamente nuestra frecuencia y nuestros cuerpos  para volver a estar en consonancia armonía.

Este masaje se realiza con esferas chinas, que frotan todas las cadenas musculares del cuerpo, trabajando puntualmente las manos y los pies, estas poseen diapasones que emites sonidos los cuales van penetrando por nuestra piel como vibraciones a través de las diferentes capas corporales hasta alcanzar cada célula de nuestro organismo. Es el mismo efecto como arrojar  una piedra en un estanque y ver como las hondas se expanden hasta el infinito. Así los sonidos armónicos de las esferas penetran en nuestro cuerpo. Pero además toda esta energía vibratoria se potencia utilizando también el sonido de los cuencos tibetanos para abrir y equilibrar nuestros chacras o vórtices de energía. El terapeuta utiliza además diapasones que trabajan con los sonidos más agudos de los cuerpos sutiles, equilibrando todo el trabajo con el sonido de campanas chinas.

Todas estas vibraciones además actúan en el físico, eliminando las toxinas del tejido conjuntivo de músculos y órganos internos, rompiendo depósitos de exceso de acido úrico y láctico, eliminando las compresiones que producen las fascias en la tensión de un musculo u órgano, liberando tensiones y contracturas y equilibrando los sistemas nerviosos simpático y parasimpático.

Propicia el descanso y la relajación, mejora la concentración, se equilibra el sistema inmunológico sincroniza los hemisferios derecho e izquierdo y armoniza la respiración y la presión arterial.